
Por Cid Benengeli (uno de los freaks anónimos de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela)
Soy estudiante de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela. Esta es la bitácora de mis experiencias y de mis impresiones sobre la vida universitaria local. Voy a elegir la mención Cine de la carrera.
La Escuela de Artes es legendaria porque desde que se fundó en 1978 no ha logrado tener una sede propia y ha quedado arrimada en la escuela de Letras, de milagro tenemos una cartelera propia y le ponen información nueva cada seis meses más o menos. En la mañana la Escuela de letras funciona como Escuela de Artes por lo que no hay turno nocturno para la carrera, algo que afecta a los estudiantes que trabajan. Además, las materias electivas se dictan en las tardes y eso empeora la situación para los estudiantes trabajadores, a los que les queda la única alternativa de trabajar de noche o buscar electivas Inter-escuelas. Sin embargo el cupo en la escuela tiene una demanda alta: conozco estudiantes que vienen a clases desde San Antonio de Los Altos, en Los Teques, para asistir a dos horas de clase; otros se echan el viaje desde Guarenas y algunos devotos desde Barquisimeto. Para hacerlo tienen que levantarse a las cuatro de la mañana para sufrir de dos a cuatro horas de viaje para recibir una hora y media diaria de clases (en mi humilde opinión, es demasiado amor a los estudios: algo que bordea la perversión).
Aquel que ingresa en la escuela va a encontrarse con algunas sorpresas, unas desagradables y otras “bonitas”, por decirlo de alguna manera…
La escuela forma licenciados especializados en la teoría de la mención que elijan: artes plásticas, artes escénicas, música, cinematografía y promoción cultural. No es una escuela de talleres prácticos en los que se formen cineastas, actores, pintores, músicos, etc. Cuando eliges una mención ya sabes que vas a ser un estudioso del arte, un profesor o un gerente cultural (un burócrata), no un artista. Si quieres ser artista tienes que hacerlo en actividades extracurriculares, o sea, buscarte unos panas para formar un grupo de teatro de calle o un circo pobre, o un cine foro integrado por los cuatro gatos de siempre como los queridos freaks del cine foro de la escuela de psicología o del cine foro de los loquitos comunistas de la facultad de antropología.
En los últimos años los estudiantes y los profesores han notado una atmósfera de inercia y falta de iniciativa en el estudiantado. En otras épocas la escuela hervía con los movimientos políticos y artísticos. Hoy los estudiantes van a clases como niños buenos y después se van a sus casitas con el espíritu burocrático más enriquecido. Más de una vez, cuando un profesor hace una pregunta se hace un silencio sepulcral que nadie se atreve a romper. Además de incómodo para cualquier profesor es decepcionante y desestimulante la apatía general de sus alumnos.
La mayoría de los profesores son muy buenos en sus materias. Se pueden hacer muchas críticas a la escuela pero no puede decirse que los profesores sean una cuerda de piratas. La universidad central se está cayendo a pedazos desde hace años pero es su gente la que le da calidad. Los equipos audiovisuales que tiene la escuela son de algún periodo jurásico desconocido y a veces hasta funcionan-eso si: con unos buenos golpecitos-. El principal material de apoyo son los kilos de fotocopias de las guías de estudio que tienes que sacar cada semestre. Las fotocopias tienen precios subsidiados: entre setenta y ochenta bolívares por hoja de carta.
El futuro de la mención que elijas es oscuro: el que se decide a estudiar Artes sabe que no se va a hacer millonario cuando se gradúe-a menos que se meta a narco o a robacarros en la tierra de nadie-y el mercado de trabajo al que tienes acceso es principalmente el de taxista y buhonero vendedor de copias piratas de cine de autor en DVD en el pasillo de ingeniería. En la burocracia cultural del Estado venezolano no se hace realmente carrera: eres un oficinista que hace gestiones de promoción cultural; no hay jerarquías que escalar a menos que sea jalando para ser gerente de alguna comisión inútil.
La subjetividad impera en el pensum de estudios. Se imparten las materias más extrañas de la manera más caprichosa. Todo depende del profesor de turno. La historia del arte es tan eurocéntrica como siempre y las materias de análisis sobre la cultura y el arte en general pueden ser tan profundas e interesantes como lo sea la personalidad del profesor encargado de impartirla. Definitivamente el estudio del arte no es una ciencia exacta como las matemáticas. Te recomiendo que aprendas todo lo que puedas sobre mitología griega, para que no llegues perdido preguntándote si el tal Hermes es el profesor calvito de lentes que da clases en el aula 201. Las discusiones sobre la modificación del pensum recuerdan una de las ideas más extrañas de nuestro querido Nietzsche: el eterno retorno. Cuando un alumno nuevo pregunta si van a hacer una renovación del pensum el profesor se ríe automáticamente: es una de las leyendas urbanas de la UCV, una de sus utopías. Profesores y estudiantes de varias generaciones han perdido el pelo esperando la reforma del fulano pensum de estudios
El pasillo de la facultad de Ingeniería, que queda frente a la Facultad de Humanidades y Educación es un pequeño mercado persa de libros y películas pirateadas en DVD. En este pasillo he podido comprar las mejores películas del cine de autor de la historia: desde El Nacimiento de una nación, Octubre, Ciudadano Kane hasta lo más reciente de Lars Von Trier y de Soderbergh. Pero hace un año más o menos nos llegaron malas noticias: a los vendedores de libros y películas del pasillo de ingeniería les están haciendo la guerra para sacarlos. Es una lástima que se vayan porque son una buena alternativa para comprar las películas que tenemos que ver y los libros que tenemos que leer a un precio más o menos solidarios; aunque los libreros me parecen una cuerda de careros. El pasillo es la verdadera cinemateca de Venezuela. De hecho algunos profesores recomiendan ver películas que encontraron en los quioscos de nuestros queridos piratas de la cultura. Hace unos cuantos semestres escribí un ensayo para la materia de Análisis de la realidad socio cultural sobre los buhoneros como agentes culturales. La tesis de ese ensayo es que los vendedores de copias piratas de películas en DVD satisfacen una demanda cultural de un sector de la población venezolana que quedaría marginado por completo de los medios de recreación como el cine al no poder pagar los altos precios de estos productos culturales. En pocas palabras: hice una defensa de la piratería a favor del pueblo empobrecido y por eso el izquierdoso de mi profesor me puso veinte puntos a pesar de que sabe que le tengo arrechera a su adorado Chávez. Por cierto, el chavismo no tiene fuerza en la facultad: a la mayoría de los profesores y estudiantes nos gusta la democracia; el adoctrinamiento revolucionario convence a muy pocos en la facultad, afortunadamente.
La prueba interna de admisión de la escuela es bastante simple: consiste en un examen de dos o tres preguntas de interpretación que sirve para evaluar si tienes buena ortografía, capacidad de análisis de un texto, cultura general, etc. No es una prueba particularmente difícil para alguien que de verdad tenga vocación artística. Si logras pasar la prueba te damos la bienvenida al infiernito y si eres un pirata mejor no vengas a quitarle el cupo a alguien que de verdad quiere estudiar: esta mención tiene mucha demanda y trabajamos con las uñas pero con ganas.
Bienvenido: que tengas éxito y suerte.
1 comentario:
Saludos Cid Benengeli
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